Después de terminar el
bachillerato a mis 19 años, no sabía que hacer de mi vida, no tenía rumbo, solo
la confianza en Dios que Él haría un milagro conmigo. Mi problema era de falta
posibilidades económicas para iniciar estudios de pre grado en una universidad.
Pretendía estudiar en la Universidad estatal de mi país pero no me era posible
inscribirme por falta del título de bachiller en mi mano. A falta de este
documento, me sentía frustrada y triste. Como cualquier señorita pretendía
estudiar una carrera universitaria para poder ayudar a mi madre en sus
necesidades. Pero nuevamente sentía que la vida me ponía barreras en mi
desarrollo. Quería optar por entrar a algún centro de estudios teológicos de mi
denominación, pero al ir y averiguar los costos, me volvía decepcionada sin
poder hacer nada en absoluto.
En ese año que no
estaba estudiando (1990), pensaba que sería de mi vida. Mi madre me enseñaba a
orar y confiar en Dios, sin embargo a veces me desesperaba. Sin visualizar un
futuro en mi vida. Un día vino a visitarnos la esposa de mi tío en ese
entonces, y me pidió ayuda para ir al Seminario Bíblico Berea para visitar unos
conocidos de ella, quien era rector de dicha institución y conocido de mi tía.
Acepté su invitación y decidí ayudarla. Sin saber que me deparaba Dios para mi
vida en esa visita. Cuando llegamos allí, después de sostener una conversación
con la señora de la casa mi tía me dijo que ella quería hacer una solicitud a
mi. Cuando la señora habló conmigo me pidió si podía trabajar con ella como
ayudante de cocina y como trabajadora del hogar. Le acepté puesto que
necesitaba un trabajo, y prometí volver para trabajar.
Tiempo después volví
para trabajar con estas personas que tenían el cargo de Rector de esta
institución. Luego el mismo rector me invitó para estudiar Bachiller en Teología en el Seminario Biblico Berea, diciendo que podría pagar mis estudios con mi
trabajo. No me pidió ningún requisito difícil de presentare solo mi libreta del
ultimo curso de bachiller y un testimonio de mi conversión a Cristo. Cosa que
no vi muy difícil de presentar, y decidí inscribirme y estudiar, al principio
pensé «estudio solo un año y luego me voy a estudiar la carrera que deseo en la
Universidad Gabriel René Moreno».
No sabía lo que Dios
estaba preparando para mi después de ese año que me prometí estudiar. Tomé 6
materias que estudié con sumo interés de aprender de Dios y de su Palabra.
Deseaba estudiar y aprender abriendo la mentalidad para poder interpretar
pensamientos filosóficos y teológicos de diversos autores presentados. Me gustó
mucho estar ahí en lo que mis amigos de la iglesia llamaban «mi convento».
Porque estudiaba y trabajaba todos los días donde solo podía ir a mi casa e
iglesia los fines de semana.
Este fue el comienzo
de un tiempo especial que Dios preparó para mi en este lugar tan precioso,
donde viví 9 años de mi vida, donde pasé muchos años de aprendizaje, académico,
pastoral, eclesial y de liderazgo compartido con el que fue mi esposo. Todo
esto lo contare en otro capítulo de «Paginas de mi vida».


No hay comentarios.:
Publicar un comentario