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miércoles, 2 de abril de 2014

¿Es peligroso consumir soya?


Contrario a la idea popular de que la soya causa cáncer, los estudios hechos con seres humanos (en vez de con ratones) han demostrado que el consumo de soya puede prevenir el cáncer, e incluso ayudar a sobrevivientes de cáncer a vivir más tiempo, especialmente en el caso del cáncer al pecho en las mujeres. Los fitonutrientes que la soya contiene suprimen el crecimiento de tumores, ya que restauran la expresión de genes que detienen los tumores cancerígenos. Un estudio publicado en el año 2012 mostró que las mujeres que consumen más soya tienen un 29% menos riesgo de cáncer y un 36% menos riesgo de recaída de cáncer que las mujeres que no consumen soya. Varios otros estudios han mostrado exactamente lo mismo.

La soya es una leguminosa (legumbre), de la misma familia de los frijoles (porotos), lentejas, garbanzos, etc., y las personas que consumen leguminosas varias veces por son generalmente más delgadas, más saludables y viven más que las personas que no las consumen.

Consejos para aumentar tus energías físicas


Necesitamos buena salud para tener la capacidad de realizar todo lo que Dios desea de nosotras como esposas, madres y siervas. La buena salud no es casualidad, ni la mala salud es sólo “mala suerte”. Es cierto que podemos heredar la tendencia a sufrir una enfermedad, pero nuestros hábitos y nuestra perspectiva de la vida son aún más importantes.

¿Como aumentar nuestra energía? Hay una serie de características en común que favorecen la salud, y estos tienen que ver con hábitos saludables como ser:
1.       Tener horarios regulares para las comidas y el sueño
2.       Seguir una buena alimentación
3.       Practicar ejercicio, entre moderado e intenso, dos a tres veces por semana.
4.       Dormir adecuadamente (siete u ocho horas por noche)
5.       Mantener un peso equilibrado.
6.       Disponer de tiempo para diversión y descanso.
¿Por qué nuestros hábitos no son saludables? Un factor importante es la falta de disciplina. Muchas de nosotras fuimos demasiado consentidas desde niñas y nos acostumbramos a satisfacer todos nuestros “antojos”. Por eso comemos cada vez que sentimos hambre, vemos la televisión hasta altas horas de la noche, dormimos cada vez que sentimos sueño. No mantenemos un orden en nuestro quehacer diario. Pensamos “después de todo es mi vida y hago lo que quiero con ella”.
Sin embargo, en 1 Co. 6:19-20 se nos dice lo siguiente: “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios”.

En consecuencia no soy realmente “mía”.  Pertenezco a Cristo Jesús, quien perdonó mis pecados y me dio su Espíritu Santo. Dios vive en mi cuerpo y, por ello, no puedo hacer todo lo que se me venga en gana sin orden ni medida. No obstante, algunas mujeres siguen adelante con sus “antojos” y sufren los resultados de sus  malas decisiones.

Entonces dado que mi cuerpo pertenece a Dios ¿Cómo lo he de cuidar? Si pensamos en nuestro cuerpo como templo del Espíritu Santo trataremos, entonces, de aumentar su energía. Para  ello, examinemos más a fondo los siete factores mencionados anteriormente:


Horarios regulares para comer y dormir:  Desayunar todas las mañanas, puesto que nos permite tener más energía durante el día. Acostarse y levantarse a un mismo horario todos los días. El cuerpo se acostumbra a una rutina y si uno se desvela muchas noches seguidas, no puede descansar bien.


Buena alimentación
“Es preferible  invertir en comida antes que en medicina”. Es importante comer alimentos variados especialmente mucha verdura y fruta. La mayoría de las personas comen solamente sus comidas favoritas. Sin embargo, el secreto de la buena nutrición está en la variedad a fin de obtener todas las vitaminas y los minerales que nuestro cuerpo necesita. Por ello debemos incluir diferentes tipos de alimentos en nuestra dieta: verdura, frutas, cereales, proteínas (carne, huevos, queso, legumbres), intentando incluir alimentos verdes como espinacas o brócoli, amarillos como zanahoria o naranja, y blancos como papas, pastas, harina o arroz.
Reducir la grasa, tanto vegetal como animal. Se ha comprobado que el exceso de grasa es dañino para el organismo. En general conviene preparar la comida con muy poca grasa. En proverbios 23:1-3 se recomienda lo siguiente: “Cuando te sientes a comer con un señor, considera bien lo que está delante de ti y pon cuchillo a tu garganta si tienes gran apetito. No codicies sus manjares delicados porque es pan engañoso”. Podríamos pensar en esto días que estos manjares son los postres finos, preparados con gran cantidad de crema, azúcar refinada, mantequilla o margarina,  y que traen poco provecho a nuestro organismo. Estos postres agradan al paladar pero… ¿nuestro estómago opina lo mismo?

Tenemos el ejemplo de unos jóvenes que cuidaron su alimentación. Leemos en Daniel 1:8,9:”Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse, y puso Dios en gracia a Daniel con el jefe de los eunucos…” Sabemos que Daniel vivió una larga vida y fue consejero de varios reyes de la antigüedad. ¿Cuánto habrá influido en esto el hecho de que cuidó su alimentación además de su relación con Dios? A fin de mejorar nuestra salud, los expertos nos recomiendan comer menos de estos tres elementos: sal, azúcar y grasas.

El ejercicio
En general, se recomienda un mínimo de 30 minutos de ejercicio tres veces por semana. Se considera que un ejercicio es adecuado siempre que los latidos del corazón lleguen a las 130 pulsaciones por minuto y éstas se mantengan constantes durante 30 minutos. Este ejercicio, que puede consistir por ejemplo en correr, andar en bicicleta o nadar, estimula el sistema circulatorio, fortalece los músculos y proporciona una sensación de bienestar a todo el cuerpo.
Es sabido que la práctica de cualquier ejercicio:
*     Ayuda a controlar el apetito.
*     Añade energía y aumenta la capacidad de trabajo.
*     Fortifica el corazón
*     Mejora los sistemas respiratorio y circulatorio
*     Tranquiliza y relaja.

El descanso
Muchas veces en nuestra vida hay tensiones y preocupaciones que nos impiden aprovechar bien las horas de descanso. Una se acuesta pero no llega a “conciliar” el sueño a causa de las dificultades o los disgustos vividos durante el día. El descanso debe comenzar en nuestro ser interior, es decir, logrando la paz con Dios y con nuestros semejantes. Así, antes de dormir, es aconsejable reconciliarnos con nuestro Señor (Ef. 4:26). Necesitamos analizar la situación que nos quita el sueño y preguntarnos ¿puedo hacer algo para solucionarla? Si es así, entonces manos a la obra; si no, entreguémosle todo el paquete a nuestro Señor y confiemos en su poder. Es conveniente disponer diariamente de diez minutos para la meditación, media hora para caminar, o una hora para dormir la siesta; también es aconsejable salir de vacaciones en familia. El cambio de rutina nos hace bien.

Mantener el peso adecuado
El aumento de peso es una preocupación para millones de mujeres. Según los médicos, la solución al sobrepeso es un cambio  permanente en los hábitos de vida. Por ello se debe comer moderadamente, no como Elí (1Sam. 2:29 y 4:18). Asimismo, Proverbios 23:20 nos advierte acerca de la glotonería.
A través del tiempo a podido comprobarse que la obesidad provoca problemas en el funcionamiento del corazón y aumento de la presión arterial; además, favorece el desarrollo de enfermedades como la artritis y la diabetes, entre otras.


Fuente: Este documento fue extraído de la Revista Apuntes Mujer líder, Buena salud para todas: Martha Saint de Berberián, Volumen III – Número 3, año 2008

jueves, 27 de marzo de 2014

No te olvides de utilizar las leguminosas


No te olvides de utilizar leguminosas (Soya, Frejol, lenteja, garbanzo, avas y arvejas secas) por lo menos 3 veces por semana, prepararlas en guisos, croquetas, hamburguezas, Hummus (pasta para comer verduras), con la soya puedes hacer infinidades de preparaciones para enriquecer tu alimentación y nutrir bien a tu familia. Recuerda que las madres tomamos un papel importante en la alimentación de nuestros hijos. No delegues a otro lo que te toca hacer a ti.
No te olvides colocar en tu planificación semanal, el pescado por lo menos 3 veces por semana, junto con las carnes rojas y blancas.

lunes, 24 de marzo de 2014

Consejos a tomar en cuenta para preparar verduras y frutas de manera atrayente a los niños


1. Seamos creativos. Aprovechemos la diversidad de frutas para armar y decorar platos que resulten curiosos y vistosos a los ojos de los más pequeños. Juguemos con los colores para realizar contrastes, armar arco iris, dibujar animales o, incluso, invitar a los niños a que ellos mismos creen las figuras.
2. Pensar nuevas recetas. No siempre el postre debe significar comer una manzana pelada. Además de platos creativos, podemos preparar platos que parezcan grandes postres dulces y, en verdad, sean puro nutrientes. Un ejemplo: colocar puré de manzana en una copa, cubrirlo de merengue azucarado y decorarlo con virutas de chocolate negro.
3. Aprovechar los jugos. Es más fácil que acepten un jugo de naranja a que coman la naranja en sí misma. Aprovechemos la situación para ir combinando, de a poco, el tradicional jugo de naranja con otras frutas. Algunos ejemplos: uva, piña, manzana, o kiwi. Si les gusta más con un toque de leche, podemos crear batidos nutritivos a base de frutas.
4. Frutas congeladas. La perdición de la mayoría de los niños son los dulces y, entre ellos, el chocolate. Una manera de reemplazarlo es a través de helados frutales. ¿Cómo hacerlos? Preparar una ensalada de fruta lo más variada posible en ingredientes y con jugo de naranja. Colocar la ensalada en moldes para helado (preferentemente en palito para los niños) y llevar al freezer. Si les gustan más cremosos, pueden incorporar yogurt.

Cuando tu madre dice que no vayas por ahí, hazle caso

  Cuando yo era niña, vivía en una ciudad muy pequeña donde el medio de transporte mas común era la motocicleta. Se escuchaban historias de ...