Cuando yo era niña, vivía en una ciudad muy pequeña donde el medio de transporte mas común era la motocicleta. Se escuchaban historias de que los hombres que hacían el trabajo de taxistas a veces llevaban a los/las menores de edad a otro lado para abusar de ellos. Nosotros, mi hermana y yo debíamos ir cada mañana a una guardería donde quedábamos allí hasta la hora de la merienda, prácticamente todo el día, por el motivo de que mi madre debía ir a su trabajo y no podía llevar a sus dos hijas. Y en este lugar recibían a los niños y niñas menores de 6 años.