lunes, 11 de agosto de 2025

Cuando tu madre dice que no vayas por ahí, hazle caso

 

Cuando yo era niña, vivía en una ciudad muy pequeña donde el medio de transporte mas común era la motocicleta. Se escuchaban historias de que los hombres que hacían el trabajo de taxistas a veces llevaban a los/las menores de edad a otro lado para abusar de ellas. Nosotros, mi hermana y yo debíamos ir cada mañana a una guardería donde quedábamos allí hasta la hora de la merienda, prácticamente todo el día, por el motivo de que mi madre debía ir a su trabajo y no podía llevar a sus dos hijas. Y en este lugar recibían a los niños y niñas hasta los 6 años.

Recuerdo bien cuando nos arreglábamos para salir de la casa e ir caminando hacia este lugar llamado "la guardería". Muchas veces escuche decir a mi madre que tengamos cuidado, que no tomáramos esta u otra calle, que siempre vayamos por este lugar. Nos explicaba como eran los hombres y las cosas que podían hacer a las niñas inocentes como nosotros. Tenía un miedo, porque al margen de todo esto, mi madre descargaba sobre mi la gran responsabilidad de cuidar a mi hermana menor. En aquel entonces yo tenía 5 años y ella tenía 3 años. Me sentía tan nerviosa pensando que tal vez un día nos pasaría algo de lo cual mi madre nos había advertido.

Como niña sentía tanta impotencia al hecho de no poder decir a mi madre no quiero ir, no iré, no puedo hacerme cargo de mi propia vida menos de la de mi hermanita. Pero, la vida debía continuar, salimos muchas veces y regresamos a casa sanas y salvas. Pero un día menos pensado, he ahí una motocicleta paró frente a nosotros, el hombre que hacía de taxista nos dijo "suban", ¡Uy!  que pánico fue sentir en ese momento, ver al hombre y escucharlo decir esas esa frase. Sin pensarlo dos veces dije "no", luego corrimos con mi hermana tomada de mi mano, corrimos hasta que nos perdimos. Gracias a Dios ese hombre no nos siguió.

Con esto puedo deducir que es de gran importancia que una madre o padre enseñe a sus hijos sobre los peligros que pueden haber dentro y fuera de casa. Advertir o prever la forma como ellos pueden salvarse de tales situaciones es ser un buen padre/madre.

 Autora Erika Merubia

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Hija de madre soltera

 


Seguramente la infancia de ustedes fue mucho mas placentera, tranquila, llevadera, en comodidades, lujos, o tal ves fue triste, en dificultades, con padres separados, conviviendo con madrastra o padrastro, vivieron en el campo o la ciudad, tuvieron que trabajar desde niños para ganarse el pan de cada día, no se como fue su infancia pero les voy a contar algo de la mía.

Mi madre, nació y creció en un matrimonio donde lastimosamente el enemigo entro para deshacerlo dejando como consecuencia violación, dolor, tristeza, malos tratos, celos, maldiciones, que dejaron marcada la vida de tres hijos, entre ellos mi madre. Mi padre un hombre dominado por una madre y hermanas posesivas que concedían sus caprichos, limitando la posibilidad de desarrollar responsabilidad alguna sobre su vida misma, de manera que realizaba sus actos sin asumir ninguna de sus consecuencias.

Nací como fruto de una relación pasajera que trajo como resultado el alumbramiento de mi madre y mi nacimiento en tierras lejanas a sus familiares y conocidos (Santa Cruz de la Sierra, bolivia). Tres meses después mi madre me llevo a vivir a la ciudad donde ella tenía mas oportunidades de subsistencia. No tuvimos una casa propia de manera que teníamos que vivir de favor, o de alquiler, o en los hogares donde mi madre trabajaba como trabajadora del hogar para poder obtener el sustento mínimo para sobrevivir.

En mi etapa de 5 a 6 años recuerdo bien que mi madre nos enviaba a una guardería del gobierno, lugar donde teníamos el cuidado de las niñeras y la alimentación con un costo mínimo para los padres. Pero a mis 6 años de edad ya no podía asistir a la guardería porque solo recibían niños menores de 5 años. De modo que mi madre optaba por pagar a algunas personas para que nos den el almuerzo y la cena hasta que ella pudiera llegar a vernos de nuevo después de 8 largas horas. Recuerdo que siempre me recomendaba a mí el cuidado de mi hermana, que era mi menor con 3 años. Antes de enviarnos a la guardería nos enseñaba por donde teníamos que caminar, por cuales calles pasar y por cuales calles no ir, también me enseñaba ¿qué decir? si un hombre nos invitaba a subir en su motocicleta, si acaso nos prometía llevarnos a casa, debíamos decir un rotundo "No". Ella compartía conmigo la importancia de escapar lo mas pronto de esas personas. Pero yo, moría de miedo al solo hecho de imaginar esas escenas. Sin embargo debía continuar y vivir lo que me tocó aún sin saber las razones y el ¿por qué?.

Pero lo mejor sucedió en esta etapa, Mi madre se convirtió al Señor, digo lo mejor porque no hay nada mejor que una madre rendida a Dios y al deseo de aprender mas de El. Así que fue un cambio radical desde que ella hizo el compromiso de continuar y no dejar de lado asistir a la iglesia  y comprometerse con las cosas del Señor. Doy la Gloria a Dios porque desde ese tiempo el carácter de mi madre cambió para bien, y día a día ella quería leer la Biblia, y pudo ser ministrada por Dios mismo a través de su Palabra. Aprendió a no decir mas las malas palabras, a educarnos conforme lo que ella aprendía a través de las enseñanzas de los pastores y maestros. Desde ese momento nunca dejamos de asistir a la iglesia, aun desde niñas mi madre siempre nos llevó y no quiso que dejáramos de ir a menos que estemos enfermas. De ella recibí el ejemplo de un verdadero compromiso con nuestro Dios. Aprendí que nunca debía hacer planes de ir a otro lado en el día del Señor a menos que haya sido un paseo, bautismo con la familia eclesial. Nunca permitió que le pidiéramos permiso para dejar de asistir a un culto para ir a otro lado con motivo de diversión. Desde niña aprendí que lo mas importante en nuestras vidas debía ser Dios y tomarlo a El como primordial en nuestras vidas nos ayudaría siempre a salir adelante y tener victoria en cada lucha espiritual y emocional que tuviéramos.

De ese modo crecí dentro de una familia cristiana donde pude ver el amor de Dios demostrado a través de los creyentes en Cristo Jesús y de los pastores de todos los lugares donde tuvimos que asistir y compartir.

Dios fue fiel y me ayudó aún después de no tener padre y haber nacido en un hogar disfuncional, El proveyó en todo tiempo y nunca nos dejó abandonados, no falto comida en la mesa ni vestido que vestir por la gracia y la misericordia de nuestro Padre Dios. Romanos 8:28 "A los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien...". Ahora ya se cual era el propósito de Dios en mi vida, y era que yo aprenda a vivir en esta vida con escasez y aún así estar agradecida por la vida que me dio y porque El podía suplir el rol de padre, hermano y amigo en mi vida.

Por  Erika Merubia

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miércoles, 12 de enero de 2022

¿Qué hacer cuando el nido queda vacío?

Cuando sientes que tu casa esta vacía porque tus hijos salen de casa y pasan gran parte del tiempo afuera, te sientes sin propósito. Porque ya no hay esa responsabilidad estricta sobre tus hombros de caminar con ellos y de guiarlos, pues ya están adultos y deben comenzar a caminar solos.  Eso es lo que estoy viviendo ahora, ya que dos de mis hijos terminaron sus estudios. Se que como madre o padre nunca dejamos nuestro rol, Pero descansamos mas en este tiempo cuando ellos culminan sus estudios y se preparan para salir adelantes solos. Me pregunto ¿Qué hago ahora? y no miento cuando algunas veces me he sentido muy triste por la falta de propósito familiar. 

Cosas nuevas para aprender dentro de casa:

  1. Como mejorar la salud deteriorada, 
  2. Aprender recetas culinarias con alimentos saludables
  3. Como cuidar las plantas del jardín
  4. Aprender un idioma, 
  5. Aprender a usar programas de computadora para editar fotos, o documentos. 
  6. Hacer ejercicios, dedicarse a usted misma, cuidar su salud
  7. Si le gusta hacer cosas manuales con diferentes materiales reciclables, puede hacerlo.
  8. Aprender a tejer, bordar o hacer nuevos objetos a partir del reciclaje de tela de jeans
  9. Hacer tarjetas para regalar con mensajes positivos, que puede entregar cuando vaya de visita
  10. Hacer mermeladas, con frutas de la estación de tu huerto, para no llegar con las manos vacías a donde Dios te guie. En este tiempo he estado haciendo dulce de mango, también helado de mango y chirimoya, con frutas de estación.
  11. Hacer ropitas para los perritos durante el tiempo de frio, hacer camitas para animalitos de la calle. Hay muchísimas mas, cosas que podemos hacer cuando estemos en casa.
  12. Caminando por la calle vi a una mujer que se encarga de plantar tallos de plantas, para que crezcan y den flores, lo hace sin pedir recompensa, en áreas verdes de escuelas y vecinos. Me alegró mucho y dije voy a escribir sobre esta acción, que bonito hacer algo para tu comunidad, dejar un legado de belleza y amor a través de tus obras.

Cosas para hacer fuera de casa:

  1. Podemos hacer el ministerio de visitación, de consejería, de discipulado, de apoyo a las personas que perdieron sus familiares. El ministerio de visitación es algo que se ha olvidado desde que entramos a la era de la tecnología, donde los celulares nos acercaron mas a las personas que estaban lejos e nosotros.
  2. Visitar a los enfermos, a los privados de libertad, a los huérfanos, a las viudas, a los asilos de ancianos, wou, si, aun queda mucho por hacer después de cuidar a tus hijos.
  3. Hacer el ministerio de discipulado, esto no es solo para los pastores. Es lo que debemos hacer todos los hijos de Dios, enseñar la Biblia a otros, pero es lo que menos hacemos, cuando cada uno se preocupa de si mismo y no de enseñar la Palabra de Dios a otros. Recuerde practicar Mateo 28:19.
  4. Involúcrese en ministerios eclesiales, o sea de apoyo y ayuda a las iglesias. Hay varios programas que ofrecen ayuda y necesitan una persona que se dedique a ayudarlos y ser facilitadores de programas de enseñanza bíblica. Pregunte en su ciudad cuales son e involúcrese activamente para trabajar y engrandecer el Reino de Dios. Yo participo en este ministerio de Trauma Healing, con el programa Sanando las Heridas del Corazón.
  5. Puede trabajar como maestra de escuela dominical, enseñando La Biblia a los niños.
Creo que si nos ponemos en las manos de Dios, dispuestos a servirle, él nos dirá lo que debemos hacer, no solo buscando nuestro bienestar propio sino el de los demás, lograremos un equilibrio en nuestra emociones  una paz al estar haciendo lo que a Dios le agrada. 
Que el Señor le ayude a hacer siempre lo que el desea.

Cuando tu madre dice que no vayas por ahí, hazle caso

  Cuando yo era niña, vivía en una ciudad muy pequeña donde el medio de transporte mas común era la motocicleta. Se escuchaban historias de ...